El Chilte
El árbol
donde se obtiene es de la familia Eupphorbiaceae ,
del género Chidoscolus , de la especie Chidoscolus
elasticus.
En el pueblo se le dan diferentes nombres y los más comunes son: chiclos
o cucaracho, chicle, chilte, tepechicle, copal, chilte rojo, chipete y cuyo
nombre científico es: Achras Sapota L. Sapotecas.
El árbol tiene de 8 a 10 metros, protegido por pelos urticantes que
causan intensa molestia.
La extracción del chilte se ejecuta de noviembre a marzo.
Raya el colector, con una uña de acero, la corteza del árbol,
primero de arriba abajo y luego en diagonal hasta formar rombos que ordenan
hacia la sajadura más grande, de ahí destila la goma que es recogida
en recipientes de barro, con agua y que colocan en el suelo al pie de los troncos.
Cuando hay una regular cantidad de esta goma dentro del agua, la están
moviendo con unos trinches de madera para formar bloques de forma y tamaño
de un libro. Lo pintan de diferentes colores.
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Después
para trabajarlo lo hacen con agua caliente; se coloca
el recipiente con agua a fuego lento, después
cuando el agua está a una temperatura aproximada
de 150º, se agrega la pasta y después
se está amoldando según como se quiera,
en listón o hilos.
Este chilte tiene un color y sabor muy especial, fuerte
y concentrado, lo cual puede quitársele poniéndolo
en baños de cloro
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Muy pocas personas que visitan Talpa regresan sin el famoso chilte. Esto
lo venden labrado en las más diversas formas: de flores, sombreros, corazones,
fruteros, cacharros de cocina, canastas de verduras, imágenes de la
Virgen, moños, etc. También se pueden adquirir muebles de madera
tallados en diferentes estilos coloniales; así como piezas de barro
como ollas, cántaros, jarros, jarrones, cazuelas y comales, todos estos
productos se elaboran en diferentes tamaños y variedad de diseños.
Infinidad de objetos que salen de la creatividad de los artesanos.
Las primeras cosas que se hicieron con el chilte fueron las
cositas pequeñas
como la lozita, y después se fue haciendo cosas más complicadas
El
arte y la delicadeza con que infinidad de familias
trabajan en esta industria son admirables.
La imitación de flores sería imposible
distinguir, a corta distancia, si es natural o artificial.
En las vísperas de las
romerías, las mujeres se dedican especialmente
a la elaboración de figuras de chilte, como
la gente del pueblo lo nombra; y como resultado de
todo ello, en los días de la rumbosa fiesta,
por todos lados es solicitado producto en venta,
en los pequeños comercios ambulantes que cubren
las principales calles que rodean la Iglesia.
Se hacen concursos en los cuales los ganadores han
obtenido premios en efectivo.
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